Fidel lo ha reiterado. El Primero de Enero de 1959 no
solo se alcanzó la victoria de la Revolución Cubana tras el esfuerzo de
varias generaciones de patriotas a lo largo de los 100 años de lucha, sino
que también ese día, fue necesario defender igualmente la victoria.
No era para menos, si nos imaginamos la realidad de todo
cuánto acontecía en la capital en la madrugada del nuevo año, mientras que
el jefe rebelde descansaba en el batey del central América, poco después
de tomar la plaza de Palma Soriano, e instalar allí la emisora de radio.
Le esperaba la batalla por Santiago.
En el capitalino aeropuerto de la fortaleza militar de
Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, y de madrugada , como siempre
ocurría en estos trajines de la soldadesca, estaba ya en marcha el nuevo
golpe de estado organizado por la embajada de Estados Unidos, para
frustrar el ascenso de la Revolución al poder.
El tirano Batista, en franca huída, le recomendaba al
sucesor, general Eulogio Cantillo, lo que debía hacer.
Cantillo traicionaba así los acuerdos sostenidos días
antes con Fidel, de sumar sus tropas como jefe de operaciones de la región
oriental, a un levantamiento general contra el régimen dictatorial y
sujeto a un compromiso con el Comandante en Jefe de no permitir la fuga
del tirano y los criminales de guerra.
Acto seguido solicitaba la presencia en el campamento de
Columbia del magistrado más antiguo del Tribunal Supremo de Justicia,
Carlos Piedra, para darle cierto viso de constitucionalidad al nuevo golpe
de estado.
Ya en Palacio, Piedra hizo declaraciones a la prensa, en
las que señalaba haber ordenado el cese al fuego en todos los frentes y
apelaba a los insurgentes por cooperación.
Al conocer del cuartelazo, Fidel no pierde un minuto y
responde de inmediato a la intentona golpista : " Golpe de Estado no,
Revolución sí..Más unidos y firmes que nunca deben estar el pueblo y el
Ejército Rebelde para no dejarse arrebatar la victoria que ha costado
tanta sangre..."
Emite órdenes a sus comandantes Camilo Cienfuegos (
tomar el campamento militar de Columbia), el Che, (tomar la Cabaña) y
Raúl, ( Guantánamo).
Mientras, según Radio Rebelde, "las columnas uno "José
Martí", tres, nueve y 1O, bajo el mando directo del Comandante en Jefe
Fidel Castro y el Comandante Juan Almeida avanzan ya sobre Santiago de
Cuba".
El llamado a la ciudad heroica, hecho por el propio
Fidel era un ultimátum a los militares: "La guarnición de Santiago de Cuba
está cercada por nuestras fuerzas. Si a las seis de la tarde no ha
depuesto las armas, nuestras tropas avanzarán sobre la ciudad y tomarán
por asalto las posiciones enemigas..." La historia del 95, no se repetirá,
esta vez los mambises entrarán en Santiago de Cuba" .
La rendición no se hizo esperar. Tomada Guantánamo, Raúl
entró en el Moncada y después de arengar a la oficialidad de la fortaleza,
descolgó un cuadro del tirano Batista, destrozándolo.
Poco más tarde Fidel, ante una multitud reunida en el
Parque Céspedes, diría: "Al fin hemos llegado a Santiago de Cuba, duro y
largo ha sido el camino, pero hemos llegado. Esta vez, por fortuna para
Cuba, la Revolución llegará al poder. La Revolución no se podrá hacer en
un día, pero tengan la seguridad que la haremos..."
Y así ha sido. La Revolución superó los sueños de
entonces.. y como el primer día de enero del 59 cuando se alcanzó y
defendimos la victoria, con más razón ahora , no habrá quien pueda
arrebatárnosla.
(RHC) La Habana, martes 6 de enero del 2004