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 Ehud Olmert, el truhán

JUAN DUFFLAR AMEL

iternac@trabaja.cip.cu

Un premier israelí al borde del abismo

La tormenta política que presagiaron las diversas acusaciones de dolo y corrupción contra el primer ministro de Israel y líder del Partido Kadima, Ehud Olmert, ha estallado con toda virulencia y compulsan al gobernante a dimitir de su cargo, a pesar de sus alegaciones de una pretendida inocencia.

Sus detalles alcanzaron proporciones de escándalo a raíz del testimonio prestado ante los jueces por el empresario estadounidense Morris Moshe Talansky, quien afirmó que a lo largo de 15 años entregó 150 mil dólares al Premier israelí en pago a tráfico de influencias y favores políticos.

Según se asevera, esas sumas le permitieron hospedarse en hoteles de lujo en Estados Unidos y viajar de vacaciones con su familia a Italia.

Mucho antes de ocupar el cargo de Jefe de Gobierno y después del fracaso de la guerra israelí contra el Líbano, en junio del 2006, cuya responsabilidad se le adjudica, Olmert Aviv se vio acosado por imputaciones de fraudes y turbias manipulaciones de fondos públicos.

En la conformación de su expediente delictivo, el fiscal general israelí ordenó se investigue si Olmert nombró a socios políticos en cargos estatales cuando era ministro de Comercio e Industria entre 2003-2005, aunque el Premier asegura que esas sospechas son infundadas.

Con anterioridad, el Premier fue acusado, cuando era Ministro de Finanzas en el 2005, de haber favorecido a un amigo en el proceso de privatización del Banco Lumi, el segundo más importante de Israel. Pero en noviembre pasado la policía desestimó los cargos en su contra.

La justicia también lo inquiere por haber comprado una casa en Jerusalén a un precio mucho menor al de su valor real, y se sospecha que la obtuvo a cambio de conceder algún beneficio para el vendedor.

Entre las evidencias en su contra se cita el caso de su secretaria privada, Shula Zaken, cercana colaboradora durante 30 años, que fue puesta bajo arresto domiciliario y fue suspendida en su cargo en enero del 2007, acusada de haber usado su cargo para obtener beneficios fiscales. Ya no está bajo arresto, pero sigue siendo investigada.

Unido a estos dislates, un informe del Contralor del Estado que fue entregado al Parlamento israelí en el 2007, señaló que el Gobierno de Ehud Olmert cometió "errores intolerables" y un "fracaso grave en la toma de decisiones" durante la guerra contra el Líbano del 2006.

La situación política del Premier es mucho más complicada, por cuanto el ministro de Defensa y ex primer ministro de Israel y líder del Partido Laborista, Ehud Barak, exhortó a Olmert a "desvincularse del cargo", bien sea dimitiendo o anunciando que está temporalmente impedido de seguir en funciones, ya que de lo contrario llevará al país a unas elecciones adelantadas.

Barak declaró que el partido Kadima de Olmert debe "examinar la situación" y elegir a alguien que lidere en su lugar.

Recientes encuestas sobre el particular indican que el 82% de los israelíes considera que debe dejar el cargo.

La tormenta política en Israel, su permanencia en el cargo, se intensificó cuando la popular canciller Tzipi Livni afirmó que el partido gobernante Kadima debe prepararse para elecciones y que era deseable concursar posibles candidaturas.

El exhorto de Livni a Kadima a “prepararse para cualquier eventualidad” puso más presión sobre Olmert.

“Soy una firme creyente en elecciones primarias, y creo que debemos involucrar al público al elegir un liderazgo y restablecer la credibilidad de Kadima, expresó en declaraciones de prensa.

El mandatario afirma que no renunciará y se aferra al resultado de la investigación, teniendo en cuenta que Barak no cumplirá su amenaza de anticipar elecciones pues, según sondeos, él perdería una elección general ante Benjamin Netanyahu, líder del derechista Likud.

La desacreditada imagen de Olmert y la pérdida de su liderazgo se asumen como consecuencias de sus fechorías financieras y los errores cometidos al frente del Gobierno israelí.

La aguda crisis política toma lugar en un momento especialmente sensible para el Goberno de Tel Aviv, no solo por el fracaso de los contactos con Hamas, el estancamiento de las negociaciones con la Autoridad Palestina y la incertidumbre de las conversaciones de paz indirectas con Siria, llevadas a cabo con la mediación de Turquía.

Por lo que se vislumbra, al líder de Kadima parece haberle llegado “su cuarto de hora” o estar muy cerca de ella. 

(Trabajadores) 02-06-2008


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