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 Con novedad en el frente

JUAN DUFFLAR AMEL

iternac@trabaja.cip.cu

Se desvanece el iluso sueño de Bush, de abandonar los ocho años de su desastroso gobierno con sendas victorias en las guerras de Afganistán e Iraq

A años luz de poder pronunciar la frase: “Sin novedad en el frente”, título de la célebre novela homónima antibélica de Erich María Remarque, Afganistán se ha convertido hoy en trampa y tumba para sus ocupantes extranjeros.

Los reiterados y urgentes reclamos que durante varios años el  presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha dirigido a sus aliados de la OTAN para incrementar sus efectivos en la guerra en el pequeño país, prueban los descalabros que las fuerzas invasoras confrontan en el escenario del injustificado y cruento conflicto desencadenado por el ultraderechista mandatario en octubre del 2001.

En este frente, como en el de Iraq, Washington se empeña en  evitar mayores pérdidas de vidas de soldados norteamericanos y pretende que sus asociados de la OTÁN se involucren más en las acciones de guerra y compartan la letal cuota, sin importarle los miles de muertes pasadas o futuras de civiles afganos.

Asediados por la extrema violencia y los ataques de la resistencia taliban, que controla amplias regiones en todo el abrupto territorio, el  inquilino de la Casa Blanca, ya casi en el “albur de arranque” arrecia las presiones a sus socios de aventura para que incrementen sus contingentes.

En la actualidad la coalición aliada, denominada Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad de Afganistán (ISAF), bajo el comando de la OTAN, está integrada por 47 mil efectivos, de ellos 34 mil norteamericanos, no precisamente dedicados a realizar tareas pacificadoras o de reconstrucción de la devastada nación.

En las últimas semanas han tenido lugar intensos enfrentamientos de las fuerzas de la coalición con los rebeldes taliban y diversas emboscadas y atentados dinamiteros suicidas, en los que han perdido la vida soldados franceses, canadienses, norteamericanos, británicos y polacos.

Desde enero último más de 180 soldados extranjeros murieron en esta nación islámica centroasiática,

Estadísticas del sitio Antiwar.com estiman en 943 el total de bajas mortales entre las fuerzas ocupantes desde el inicio de la agresión a Afganistán, de ellas 580 de Estados Unidos y 363 del resto de los más de 20 países que integran la coalición.

Ello da la medida de la intensidad de las acciones de guerra, en las que se reportan también centenares de víctimas civiles y de combatientes afganos, calificadas las primeras como “daños colaterales” y las segundas como “bajas terroristas”.

En el último año, los talibanes han cercado gradualmente a Kabul y  convertido el traslado al sur, oeste o este de la capital en una operación extremadamente peligrosa para las tropas invasoras y su personal civil.

Se desvanece el iluso sueño  de Bush, “el mayor depredador del mundo” como él se autodenomina, de abandonar los ocho años de su desastroso  gobierno con sendas victorias en las guerras de Afganistán e Iraq.

Tendrá que hacer “mutis por el foro”, cargando el fardo de su rotundo fracaso, de su incapacidad política e impopularidad, sin haber podido tampoco proferir un “Adiós a las armas”. 

(Trabajadores) 24-08-2008


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