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La realidad supera la ficción de los cuentos de Las mil y
una noches
Ni Alí Babá y los 40 ladrones o el ladrón de Bagdad, los
míticos personajes de Las mil y una noches, jamás
hubieran imaginado que sus reales y actuales émulos en Iraq
superarían con gigantesca magnitud sus novelescos pillajes y
fechorías.
Al caos de extrema violencia, anarquía e inestabilidad
política, económica y social en que la ocupación
norteamericana mantiene sumido al país árabe, lo acompañan
la malversación y el robo de fondos públicos, el latrocinio
y la corrupción generalizada de empresarios y funcionarios
foráneos y nacionales, entre cuyas inescrupulosas manos se
han esfumados miles de millones de dólares.
A tal grado han llegado el fraude y la turbia manipulación
de los presupuestos destinados “a la reconstrucción de Iraq”,
que el Departamento de Defensa de Estados Unidos abrió una
investigación interna para auditar “en qué se invirtió el
dinero de estos multimillonarios gastos”.
El informe señala que de un total de 11 mil millones de
dólares pagados a contratistas estadounidenses e iraquíes en
el periodo 2001-2006, 8 mil 200 millones carecen de soporte,
por no cumplir ninguna de las normas federales establecidas
para impedir el dolo, y prácticamente se desconoce el uso o
destino de esos fondos, por no existir a veces ni un simple
recibo.
Al respecto, se cita el caso de la compañía estadounidense
IAP, que recibió poco más de 11 millones de dólares sin que
quedara constancia de qué tipo de bienes o servicios iba a
aportar en la transacción.
Otro de los casos consigna un gasto por valor de 320
millones de dólares en moneda iraquí, con apenas una firma y
la sola descripción "pagos salariales de Iraq".
Los auditores tampoco pudieron hallar los documentos que
permitieran explicar erogaciones por valor de 134 millones
de dólares, hechas efectivas al Reino Unido, Polonia y Corea
del Sur, aliados de Estados Unidos en Iraq.
El presidente del comité auditor, Henry Waxman, senador
republicano, dijo que estos datos suponen "una tasa
impresionante del 95% de dinero no sujeto a normas de
contabilidad básicas".
Aunque otras auditorías federales han criticado severamente
la manera en que Estados Unidos estaba manejando los pagos a
los contratistas en Iraq, esta es la primera vez que el
Pentágono reconoce una mala gestión de esta magnitud.
El vago término “contratista” no encubre el hecho real de
que en un número cercano a los 100 mil son mercenarios, con
sueldos astronómicos que integran los cuerpos paramilitares
norteamericanos en Iraq y se dedican a tareas de limpieza
étnica y asesinato de civiles iraquíes, como es el caso de
Whitewater Corp.
Un contrato valorado en mil 200 millones de dólares
otorgados en febrero del 2004 a la empresa estadounidense
Dyn Corporation, para entrenar y suministrar armas,
viviendas y alimentos a la policía iraquí, se gestionó de
manera tan inadecuada que los auditores encargados de
revisarlo tampoco saben en qué se gastó tal suma.
En cuanto al cuantioso suministro bélico norteamericano, el
Pentágono desconoce dónde está la mitad de las armas ligeras
entregadas a las fuerzas iraquíes. Se teme que muchas hayan
caído en poder de los insurgentes y estén siendo empleadas
contra las fuerzas de ocupación extranjeras.
El informe, publicado por la Oficina de Rendición de Cuentas
del Gobierno, entidad investigadora adscrita al Congreso de
EE.UU., reveló que entre las armas de las cuales no se sabe
su paradero están 110 mil fusiles AK-47, 80 mil pistolas y
más de 135 mil chalecos y cascos blindados.
El informe denuncia que la distribución de armas se hizo “de
manera improvisada, caótica y apurada, sin seguir los
procedimientos establecidos”.
Si bien este ejército de depredadores esquilma impunemente
los recursos multimillonarios invertidos en Iraq, el mayor
de los ladrones de Bagdad ha resultado el presidente de
Estados Unidos, George W. Bush.
El belicista mandatario le ha robado a sangre y fuego al
pueblo iraquí la libertad, la soberanía e independencia de
su antaño maravilloso país, en el que nacieron también joyas
de la literatura árabe y universal como Las mil y una
noches. |