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Raquel Marrero Yanes
Fue el 30 de julio de 1958 cuando se ejecutó el plan
acordado por el Segundo Frente, en recordación de la muerte
de Frank País: incendiar el cuartel de la guardia rural de
Minas de Ocujal, lanzando un buldócer con una bomba amarrada
en la cuchilla. Era una misión riesgosa que solo la podrían
cumplir hombres de la talla de Emilio Bárcenas Pier, que
recordamos hoy a los 50 años de su muerte.
Hijo de inmigrantes, nace el 24 de septiembre de 1926 en
Guantánamo. Sufre la discriminación social por ser negro y
descendiente de haitianos.
La vida de Bárcenas transcurre en una constante búsqueda de
trabajo, y a finales de 1957, mientras deambulaba por la
Sierra Maestra en busca de medios para subsistir, una
patrulla guerrillera lo sorprende junto a otros compañeros y
lo conducen ante el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Con sinceridad responde las preguntas que le formula Fidel,
y el jefe rebelde queda plenamente convencido de que se
trata de un hombre honesto. Lo invita entonces a
incorporarse como soldado al Ejército Rebelde.
Participa en combates y escaramuzas e integra la Columna 6
Frank País, encargada de fundar el Segundo Frente, y luego
forma parte de la Columna 9 José Tey. Probadas sus
condiciones combativas gana entre sus compañeros el
sobrenombre de Tanganica por su corpulencia, bondad y
nobleza.
Cuando ese 30 de julio se ejecuta el plan acordado por el
Segundo Frente, Bárcenas se ofrece para ir detrás del
buldócer y encender la mecha que haría explotar la bomba.
Bajo el fuego enemigo cae herido. No obstante, guarda su
dolor y grita a sus compañeros: ¡Adelante muchachos,
adelante! ¡Viva Cuba libre!, palabras que enardecerían mucho
más a la tropa que asaltaría el cuartel. El heroico
combatiente fallece el 9 de agosto de 1958, y es ascendido a
Teniente, se le confiere post mórtem la Orden al
Mérito Revolucionario Legión de Honor Frank País.
Granma
09-08-2008 |