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EL SISTEMA DE SALUD COMO DERECHO DE TODO EL PUEBLO
Desde el mismo año 1959 en que triunfó la Revolución cubana
sus líderes se trazaron la difícil tarea de ponerle fin a la
dramática situación socio-económica que durante siglos del
colonialismo español, y seis décadas de neocolonialismo
norteamericano, había sufrido la población cubana. Entre
los peores males sociales estaban los depauperados servicios
de salud.
El Gobierno revolucionario rechazó la idea
internacionalmente establecida de que los países del llamado
Tercer Mundo debían –y deben- contentarse con “un nivel más
o menos apropiado de servicios de salud….” Cuba ha obtenido
evidentes éxitos en el desarrollo de un sistema de salud
pública eficiente, reconocido así internacionalmente por los
organismos de naciones unidas, regionales y por la absoluta
mayoría de los países en el mundo. Solamente la ceguera
ideológica del gobierno en Washington se resiste ante la
realidad, a pesar de que la comunidad científica de Estados
Unidos reconoce ese enorme éxito de Cuba logrado en las
décadas de gobierno socialista.
La Sra. Julie M. Feinsilver, profesora de Ciencias Políticas
en la Universidad Oberling, ciudad norteamericana, ha
visitado Cuba varias veces con interés investigativo y como
resultado de lo allí visto ha escrito un libro titulado
“Curando a las masas. Política de Cuba hacia la salud dentro
y fuera del país”. Leamos algunas de las ideas que
aparecen en su libro:
“¿Cómo ha podido Cuba, un país pequeño no desarrollado,
lograr un desarrollo impresionante en el sector de la
salud?” Ella misma responde:
“A pesar de sus escasos recursos y de muchas décadas de
sanciones económicas por parte de Estados Unidos, Cuba ha
logrado darle a toda su población servicios médicos
universales, educación de alta calidad que abarca a todos
los cubanos y desarrollo tecnológico científico. Además,
Cuba ha podido enviar ayuda médica de todo tipo a muchos
países que han sufrido desastres naturales, demostrando
–como dice Fidel Castro- que Cuba es una potencia médica.
“En cuanto al dinero necesario para haber logrado tan alto
desarrollo, el pequeño presupuesto con que ha contado Cuba,
comparado con muchos países, demuestra que la posibilidad de
darle atención médica a toda una población no es tan costosa
como nos hemos imaginado.
“El ejemplo de Cuba demuestra también que los servicios de
salud por si solos no pueden elevar el bienestar de un
pueblo; para elevar el bienestar hace falta ocuparse de
manera integral de esa población a través de una correcta
distribución de los recursos del país. En muchos países del
mundo la responsabilidad de la atención médica se distribuye
entre innumerables actores, pero en el caso de Cuba el
Estado el Gobierno, asume toda esa responsabilidad y
responde por ella ante sus ciudadanos. Nadie más puede ser
culpado en Cuba.
“La realidad de ese país es que su gobierno ha vivido
obsesionado con la idea de ofrecerle a toda la población lo
mejor posible en servicios de salud, educación, etc.
“Cuba aventaja ampliamente a cualquier otro país del mundo
en relación al número de médicos por habitantes, como lo
reconoce la Organización Mundial de la Salud. Y son médicos
para todos porque allí no se autoriza el ejercicio de la
medicina privada”.
Hasta aquí algunas de las ideas de la profesora Feinsilver.
El gobierno cubano considera –y así lo hace en la práctica-
que los servicios de salud deben ser un proyecto nacional,
para todos los ciudadanos, y ofrecidos gratuitamente.
Ningún cubano paga siquiera un centavo por cualquier
servicio de medicina que reciba, incluyendo aquí trasplantes
de órganos, cirugías, estomatología, etc. Todo es gratuito y
la atención que se ofrece es de alta calidad.
Para lograr todo esto Cuba posee:
22 facultades de medicina a lo largo del país. En ellas
estudian actualmente varios miles de jóvenes cubanos y
alrededor de 30,000 jóvenes de decenas de países del mundo
mediante programas de becas, es decir gratuitos para esos
estudiantes que provienen de familias pobres en América
Latina, el Caribe Africa y Asia. Entre ellos también están
varias decenas de jóvenes norteamericanos cuyos padres no
podían pagarle sus estudios de medicina en su país y
viajaron a Cuba a través de organizaciones religiosas y
asociaciones de amistad con Cuba.
Dentro de pocos años Cuba alcanzará la cifra de 100,000
médicos, que divididos entre los 11.3 millones de
habitantes (en un país que desde hace más de 10 años no
crece demográficamente) reducirá aún más el número de
habitantes por médico que hoy en día esta cercano a los 150
x 1.
Además de las 22 facultades universitarias de medicina,
existen 4 Institutos Superiores de Ciencias médicas, 4
Facultades universitarias de estomatología y varios
Institutos Superiores de enfermería.
El 40% de los médicos cubanos está especializado en medicina
general de familia; ello se debe a que en el país se ha
puesto énfasis esencial en la medicina preventiva que cubre
cerca del 100% de todo el territorio cubano. Esta decisión
estratégica ha sido clave para que Cuba actualmente, junto a
Canadá, tenga el índice de mortalidad infantil (5,3 por cada
mil) más bajo del continente americano y que también tenga
junto a Canadá y Estados Unidos el índice más bajo de
mortalidad en niños menores de cinco años.
Es la causa también de la alta esperanza de vida al nacer
que ya se acerca a 78 años y tiende a aumentar para llegar a
80 años en no mucho tiempo a partir de ahora.
Cooperación de servicios de salud con otros países.
El espacio en este boletín de la embajada no permite decir
mucho, por lo que resumiremos este aspecto referente a la
capacidad cubana de llevar su solidaridad en este sector de
salud a países del llamado Tercer Mundo.
Esta cooperación internacional tiene una larga historia.
Comenzó en 1963 cuando un pequeño grupo de médicos cubanos
fue a Argelia a ofrecer sus servicios en aquel país recien
liberado.
Desde aquella fecha más de 100,000 médicos y paramédicos
cubanos han realizado misiones humanitarias por períodos de
dos y más años en decenas de países africanos,
latinoamericanos caribeños y asiáticos. Lo han hecho en su
gran mayoría de forma solidaria, es decir sin salarios
pagados por esos países. Sus salarios han sido pagados por
el gobierno de Cuba en moneda cubana, no en dólares u otras
monedas fuertes.
Este proyecto de cooperación que recibe el nombre de
Programa Integral de Salud se está llevando a cabo
actualmente en cerca de 30 países entre los cuales están:
Belice, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Paraguay, Bolivia,
Uruguay y Haití. También en Burundi, Burkina Faso, Eritrea,
Etiopia, Gambia, Ghana, Guinea Ecuatorial, Lesotho, Malí,
Sahara Occidental, Botswana, Chad, Tanzania, Níger, Namibia,
etc. En Asia se encuentran en Timor Leste, Cambodia, Nauru,
Kiribati y otras islas del pacífico.
Los médicos cubanos trabajan en programas de condiciones
económicas diferentes en Venezuela, (más de 20,000),
Sudafrica, Qatar, Yemen, Argelia, Mozambique y otros países.
En cooperación conjunta con el gobierno de Venezuela,
especialistas cubanos han operado de enfermedades de la
visión ya a más de un millón de ciudadanos pobres de la
mayoría de los países de América Latina y el Caribe. Esas
operaciones se realizan y continuarán realizándose sin costo
alguno para las personas que reciben el servicio. La cifra
total de este tipo de pacientes oscila en alrededor de 5
millones en la región y el propósito es operarlos a todos
mediante proyectos oficiales de cooperación con cada país de
esas personas. Este proyecto se nombra OPERACIÓN
MILAGRO.
Venezuela y Cuba también han firmado un convenio de
cooperación bilateral para formar y graduar gratuitamente no
menos de 100,000 (cien mil) médicos mediante programas de
becas a jóvenes de la región latinoamericana y caribeña.
Ello es perfectamente posible porque existe en Cuba y
Venezuela la voluntad política para llevar a cabo este
programa de cooperación regional que no tiene precedentes en
cualquier parte del mundo.
En Cuba existe, además, un contingente permanente integrado
por varios miles de médicos, paramédicos y enfermeras, cuyo
propósito es ofrecer sus servicios solidarios en cualquier
país que se vea afectado por algún desastre natural. Este
contingente se nombre Henry Reeves – un
ciudadano norteamericano que luchó como oficial del ejército
de liberación cubano contra el colonialismo español en el
siglo XIX y ya ha cumplido misiones de ayuda en Paquistan,
Guatemala, Perú y otros países cuyos gobiernos solicitaron
este tipo de apoyo humanitario a Cuba.
En el caso de Paquistan, que sufrió un terrible terremoto,
2,500 miembros del contingente Henry Reeves se convirtieron
en la columna vertebral de la ayuda médica en sus zonas
rurales y montañas donde permanecieron varios meses. Al
concluir su misión este contingente donó sus 30 hospitales
de campaña al Ministerio de Salud de Paquistan.
Todos los principales medios de información de occidente y
sus famosas televisoras conocían que los médicos cubanos
eran los únicos que estaban allí en gran número salvando
vidas paquistaníes, pero por razones políticas e ideológicas
no publicaron una sola noticia sobre el hecho.
Cuba ha demostrado que un país del llamado tercer mundo
puede convertir su sistema de salud para toda su población
en un ejemplo a seguir: los hechos hablan por si mismos.
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