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 50 años de Revolución Cubana-Capítulo VI

LA TERCERA EDAD

 

 

Únicamente superada por EE.UU. y Canadá, Cuba constituye la tercera nación del continente americano que elevó en unas cuatro décadas la expectativa de vida de sus ciudadanos cercana ya a los 80 años. En el Tercer Mundo resulta uno de los países que más rápido ha envejecido; pero a  la par también el que más ha hecho por ese segmento poblacional.

 

El envejecimiento de sus pobladores está considerado uno de los logros más importantes de la humanidad, y representa un reto de las sociedades modernas, urgidas de brindar soluciones adecuadas a las consecuencias  derivadas de ese lógico deterioro celular.

 

 Según datos de las Naciones Unidas, las proyecciones demográficas reflejan que para principios del  siglo XXI en el orbe habrá unos 600 millones de personas en tránsito por la tercera edad, cifra que se duplicará en el 2025. Este deviene un fenómeno universal y, aunque siguen siendo las  regiones desarrolladas las que más exhiben tal situación, también en algunos países subdesarrollados se evidencia un incremento progresivo de la edad promedio de sus habitantes.

 

Las bajas tasas de fecundidad y de nacimiento y el alargamiento de la expectativa de vida al nacer, que en el caso de Cuba asciende a 77,7 años- la media en la región latinoamericana es de 68-, disminuyen la cantidad de jóvenes dentro de las comunidades, y por tanto generan un aumento en  la cuantía de adultos mayores.

 

 Con un 13,1 por ciento de individuos mayores de 60 años en el 2007, Cuba constituye un ejemplo de territorio en desarrollo  con un envejecimiento importante de su población, la más anciana de  América Latina. Las previsiones indican que la cifra ascenderá a un 13,4 por ciento en el 2010, pues desde el comienzo de siglo las tasas de

incremento de ese  grupo se han mantenido entre 1,5 y 2 veces superior a la del índice de nacimiento, debido a la acelerada declinación de la fecundidad y el descenso de la mortalidad.

 

En la actualidad hay un millón 630 mil cubanos que rebasan los seis decenios- casi el 15 por ciento de sus ciudadanos-, y según los expertos para el 2025 la cuarta parte de quienes residan en este país sobrepasarán ese acumulado, gracias al prioritario plan estatal de atención a los de la tercera edad.

 

Sueños convertidos en realidades

 

  Datos de la década de los 50 del siglo pasado antes del gobierno revolucionario, refieren que la esperanza de vida en el país antillano era de solo 55,7, lo cual significa que tal indicador aumentó en 22 años en los últimos tiempos y motivó que hoy tenga niveles de mortalidad semejantes a los de las naciones más prósperas del mundo.

 

De ello se infiere que el envejecimiento no solo se relaciona con la elevación de la cantidad absoluta de ancianos, sino con el incremento del número de años que han de vivir estos al dejar atrás los 60.  

 

Antes del triunfo revolucionario de 1959 en Cuba, el cuidado de los abuelos se limitaba a un escaso presupuesto estatal que no siempre cumplía su objetivo, y a recaudaciones de instituciones caritativas privadas y religiosas.  Entonces, solo existían unos 20 asilos para ancianos atendidos fundamentalmente por personal eclesiástico.

 

A partir de esa fecha, los cambios políticos y socioeconómicos fueron  radicales también en la concepción de la asistencia médica, garantizada para todos de forma gratuita.  Tal política trajo aparejada la modificación de la prestación de los servicios de la salud a los  adultos mayores.

 

El doctor Enrique Vega, director nacional del referido programa, que incluye a su vez a la asistencia social, asegura que Cuba constituye una de las naciones que más rápido ha envejecido, pero a la par figura entre las más activas del Tercer Mundo a favor de ese segmento poblacional.

Suman  cerca de 780,000  los incorporados en la actualidad a los 178 Círculos de Abuelos, donde estos pasan el día instructivamente, almuerzan y meriendan, y desenvuelven su vida social comunitaria. Después regresan a sus hogares. Dicha cifra representa el 35 por ciento de los llamados adultos mayores (60 años o más).

 

Entre las novedades aplicadas también en esa dirección  aparecen el modelo de atención domiciliaria, el cual beneficia ya a más de 96 mil adultos mayores que viven solos y reciben cuidados diarios, acción apoyada por los Ministerios de Salud Pública y de Trabajo y Seguridad Social. Cerca de seis mil están ingresados permanentemente en las Casas de Abuelos.  Funcionan asimismo 125 Hogares de Ancianos, para personas más delicadas de salud, y 38 Salas de Geriatría en instituciones de salud de todo el territorio nacional.

 

Otro logro local en aras de mejorar la calidad de la existencia de los ancianos son las Cátedras Universitarias del Adulto Mayor, que en poco más de cinco años han favorecido a unos 30 mil individuos con estudios acerca de convivencia familiar, cuidados personales sanitarios, utilización eficiente del tiempo libre, seguridad y asistencia social y desarrollo humano. En el actual curso 2007-2008 ingresaron otros 13 mil a ese novedoso método de superación cultural y científica, que cuenta con unas 700 filiales en las 14 provincias.

 

EL CLUB DE LOS 120 AÑOS

 

 De los más de 11 millones de cubanos, unos dos mil 500 superan los cien años el 70 por ciento mujeres. La mayoría dispone de un estado nutricional adecuado y varios viven solos,  síntoma de su gran  vitalidad   En septiembre del 2003 se creó el Club de los 120  Años, en el cual se han registrado más de cinco mil integrantes, cubanos y extranjeros, de todas las edades.

 

“La Isla donde Vivir 120 Años” es el lema de esa iniciativa, que al decir de su presidente, el doctor Eugenio Selman, para alcanzar una longevidad satisfactoria se

 

deben adoptar modos saludables de convivencia desde las edades más tempranas, pues cada vez que pasa un día, aun cuando se envejece, debe vivirse con la mayor calidad posible.

 

Abrazar hábitos saludables, erradicar el tabaquismo y el alcoholismo, practicar ejercicios físicos, llevar una dieta balanceada y particularmente rica en vegetales, además de tomar parte en actividades culturales que proporcionen alegría y optimismo, puede contribuir a que haya muchos émulos del personaje bíblico llamado Matusalén.

 

Tanto en la civilización moderna como en otras ya desaparecidas, ha prevalecido un  gran interés por la longevidad. Más allá de toda  fantasía o quimera, la prolongación real de la existencia del hombre estimuló todavía más el deseo de extender la vida humana todo cuanto sea posible.

 

Se calcula que en la Era del Bronce la duración media de los seres  humanos oscilaba entre los 18 y los 20 años, en tanto durante el  imperio romano no superaba los 23. Ya en el medioevo se incrementó a  los 35 y en el siglo XIX a 44.

 

En los 60 del siglo anterior, en los  países desarrollados, la edad de los más longevos logró frisar los 70 y actualmente esa cifra se aproxima a los ocho decenios.   Tal impacto se debe, fundamentalmente, a la eliminación de  enfermedades infecciosas en edades avanzadas y al mejoramiento del diagnóstico y el eficaz tratamiento de gran número de afecciones mortales hasta hace solo unas pocas décadas.

 

El mayor bienestar posible y la protección de los ancianos en Cuba no es responsabilidad solamente de cada familia, sino también del Estado cubano.

Embajada de Cuba, Egipto 30-04-2008


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