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LA CULTURA EN LA REVOLUCION
ANTECEDENTES
Al decir del sabio cubano Fernando Ortiz "la verdadera
historia de Cuba es la historia de sus intrincadísimas
transculturaciones"; término este último con el cual se
intentan condensar los "variadísimos fenómenos que se
originan en Cuba por las complejísimas trasmutaciones de
cultura que aquí se verifican; sin conocer las cuales es
imposible entender la evolución del pueblo cubano, así en lo
económico, como en lo institucional, jurídico, ético,
religioso, artístico, lingüístico, psicológico, sexual y en
los demás aspectos de la vida".
Tampoco podrá entenderse el desarrollo de la política
cultural gubernamental en Cuba si no se tiene en cuenta esta
llamada evolución transcultural del nacimiento y desarrollo
de la nacionalidad cubana; proceso, como ya se ha dicho,
altamente complejo y difícil de comprender, y al que habría
que agregarle la noción de Isla y su influencia en la
conformación de una psicología muy particular en el
habitante insular.
Período Colonial (1510-1898)
No puede decirse que en el período colonial haya existido
una política cultural coherente de la metrópoli española con
relación a Cuba. De hecho, el propio concepto de política
cultural puede resultar anacrónico para el período histórico
al cual se hace referencia. Más bien podemos hablar de
procesos coyunturales que favorecieron o retardaron la
consolidación de una cultura - entiéndase nacionalidad - no
surgida precisamente como parte de una intención consciente
de la gobernatura colonial.
Pero bastó poco más de un siglo desde la llegada de
Cristóbal Colón a la Isla para que apareciera la primera
obra de tono literario escrita en Cuba, el poema épico
Espejo de Paciencia de Silvestre de Balboa, el más antiguo
monumento de nuestras letras, basado en un hecho histórico
ocurrido en la región oriental de la Isla: el secuestro del
Obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano. Esta obra
precisa los orígenes de nuestra literatura inspirada en
sentimientos ya cubanos.
A este hecho siguieron, la introducción de la imprenta
(1723); la fundación del Seminario de San Ambrosio (1769)
conocido más tarde con el nombre de San Carlos; del
Seminario de San Basilio en Santiago de Cuba (1722); y la
fundación de la Real y Pontificia Universidad de San
Gerónimo de La Habana (1728).
En el siglo XIX las nuevas corrientes filosóficas y las
innovaciones científicas y pedagógicas conmueven la sociedad
cubana. La censura férrea, apenas mitigada por tres
libertades de imprenta en 1812, 1820 y 1869, no impide que
se desate el pensamiento progresista de la sobresaliente
figura del Padre Félix Varela quien publica sus textos de
Moral (1812) y sus Lecciones de Filosofía (1818) haciendo
accesibles las verdades científicas de la época con su obra
impresa en español, y no en latín, tal como se hacía hasta
entonces.
Los años cuarenta del siglo XIX inician un período de
decadencia del desarrollo artístico, bajo los gobiernos
tiránicos de Tacón y de O'Donell. La opresión del gobierno
español despierta, por una parte, una reacción del buen
gusto expresada fundamentalmente en la lírica; y por otra,
sentimientos nacionales, particularmente en las clases
trabajadoras y en las masas negras.
Sobre esta fecha aparece la primera novela cubana, donde no
sólo se describen las costumbres de la época, sino que surge
uno de los personajes más míticos de la cultura cubana:
Cecilia Valdés. Esta obra, escrita por Cirilo Villaverde,
narra la historia de esta mulata sensual que vive la
tragedia del incesto inconsciente, típico tema de los mitos
tradicionales relacionados con una profunda trasgresión de
los valores establecidos.
Las contradicciones económicas marcarán las diferencias
entre colonia y metrópoli, hasta que con las guerras de
independencia los cubanos lucharían decididamente por su
unidad nacional y su independencia política.
El 10 de octubre de 1868 estalla la Guerra de los Diez Años
lidereada por Carlos Manuel de Céspedes - el Padre de la
Patria.
Pero entre grandezas y miserias la tregua entre las dos
guerras del siglo XIX es fecunda, y el Apóstol de la
independencia de Cuba, José Martí, organizaba la "Guerra
Necesaria" (1895-1898). Antes había fundado el 10 de abril
de 1892, el Partido Revolucionario Cubano, primer partido
político en América Latina.
Martí, también iniciador del movimiento modernista, legó a
Cuba, en prosa y en verso admirables, su entrega absoluta a
la causa de la libertad y de la justicia. Con su pensamiento
y acción, la lucha por la independencia adquiere su integral
plenitud, su sentido americano, profundo y raigalmente
antimperialista.
La Guerra iniciada el 24 de febrero de 1895, y a pesar de
que tres meses después, el 19 de mayo, cae en combate José
Martí, fue una lucha total por la independencia nacional
hasta que se libraron sus últimas batallas en 1901, cuando
en las sesiones de la primera convención constituyente los
representantes del pueblo cubano se vieron forzados a
reconocer en la carta fundamental de la República la
intromisión imperialista norteamericana bajo la forma del
apéndice constitucional conocido con el nombre de Enmienda
Platt.
La
República (1902-1958)
En los primeros años del siglo XX dos intervenciones
norteamericanas frustraron los anhelos independentistas y la
República es proclamada
el 20 de mayo de 1902. Servilismo y corrupción la
caracterizarían.
En medio de una situación convulsa, los verdaderos intereses
del pueblo fueron abandonados por intereses foráneos y por
las ambiciones de algunos cubanos. Se desencadena entonces
la más corrupta politiquería.
Frente a la situación imperante un grupo de jóvenes, al
atacar el Cuartel Moncada, traza la línea de la lucha armada
como medio de conquistar la liberación nacional. Fidel
Castro, que encabeza el grupo, pronuncia entonces su
histórica defensa La Historia me Absolverá, ante los
tribunales que lo juzgan por su acción. Este alegato se
convierte en el programa de acción que culminaría, en su
período insurreccional, en la Sierra Maestra, bastión de la
lucha armada a partir de fines de 1956. En los últimos años
(1952-1958) prolifera la prensa clandestina contra la
tiranía.
La
Revolución de Fidel Castro
El 1ro de enero de 1959 triunfa la Revolución Cubana y la
sociedad se beneficia desde entonces con profundos cambios
en todas sus estructuras. La cultura como derecho del pueblo
responde en 1961 con la exitosa y trascendental campaña que
alfabetizó a casi un millón de personas, y la creación de la
Imprenta Nacional la cual inicia la publicación de la obra
de los grandes maestros de la literatura universal y para
ello comienza con edición masiva de 100 000 ejemplares de
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel
de Cervantes y Saavedra, primera edición cubana de este
título, en cuatro tomos con viñetas e ilustraciones de
Gustavo Doré y un dibujo de Pablo Picasso.
Pero el bajo nivel de desarrollo cultural existente en Cuba
al triunfar la Revolución exigió, en aras de lograr una
transformación profunda de la estructura de la sociedad
tanto material como espiritualmente, la aplicación acelerada
de una serie de medidas en este terreno que no respondía a
una política integral bien estructurada, sino a las
urgencias del momento para dar solución a una serie de
demandas que históricamente habían sido formuladas.
A cinco años del triunfo revolucionario ya se habían
realizado más de 16 acciones relevantes en el terreno de la
cultura, entre las que se destacan: la fundación de
instituciones emblemáticas como la Escuela Nacional de
Artes, el Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos, la La Casa de las Américas; el Consejo
Nacional de Cultura como organismo rector y coordinador del
trabajo cultural.
El proceso revolucionario y la tarea intelectual se
inspiraron en las más avanzadas corrientes de su tiempo y en
el pensamiento de José Martí. Nuevamente lo más puro de la
intelectualidad cubana, artistas, escritores, profesionales
y universitarios cierran filas con campesinos y obreros tal
como ocurrió cuando el patriótico esfuerzo libertador del
siglo XIX.
El 30 de junio de 1961 el entonces primer ministro Fidel
Castro se reúne con artistas y escritores, y pronuncia sus
Palabras a los Intelectuales donde quedan expresados los
principios de la amplia política cultural del gobierno
revolucionario.
En agosto de 1961 también tiene lugar el primer Congreso de
Escritores y Artistas, gestor de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba; un congreso definidor de la unidad de
principios que permitió y aún permite a los mejores
exponentes del arte y la literatura, la creación de obras
artísticas al servicio de una nueva sociedad en la cual el
hombre alcanzará su plena dimensión humana.
En este marco quedó expresado directamente la decisión y la
tarea propia del gobierno, de formular y ejecutar una
política cultural con la participación de los creadores y
que responda a los intereses del pueblo como protagonista
principal.
En 1971 el Primer Congreso de Educación y Cultura ratificó
la permanente decisión de lucha por la extensión y
profundización de una cultura de masas. Por otra parte los
Congresos de las organizaciones de masas y políticas del
país han adoptado entre sus resoluciones las referentes a la
educación y cultura del pueblo cubano.
Otro aspecto de gran relevancia es el desarrollo que, desde
los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana, cobró
el movimiento de artistas aficionados, como resultado de una
política de promover la práctica artística en grupos de
obreros, campesinos, estudiantes, combatientes y población
en general.
Y a pesar de las casi cinco décadas de injusto bloqueo
económico de Estados Unidos contra Cuba, el país ha logrado
establecer y mantener vínculos fraternales con un gran
número de intelectuales y artistas del mundo, en especial de
América Latina. En este sentido la Casa de las Américas ha
sido faro de Nuestra América, sin olvidar la actuación de
nuestros artistas, la proyección de nuestras películas y la
participación activa de lo mejor de la intelectualidad
cubana en el mundo.
La Tesis y Resolución del Partido Comunista de Cuba señala
entre los avances de la Revolución en la cultura:
Ø
La participación de las masas en la actividad cultural con
la incorporación activa de trabajadores, campesinos y
estudiantes, y muy especialmente de los niños y jóvenes.
Ø
La revalorización de las obras más importantes del arte y la
literatura nacionales y de la cultura universal.
Ø
El estudio de las raíces culturales, el reconocimiento de
sus valores, el desarrollo de éstos y la investigación del
folclore.
Ø
La fundación de organismos, instituciones y agrupaciones
culturales.
Ø
La organización del Sistema de Enseñanza del arte y la
creación de escuelas formadoras de instructores.
Ø
La creación de una cinematografía nacional y extensión de
los servicios cinematográficos a las zonas rurales y
montañosas.
Ø
Un creciente movimiento editorial que da posibilidades al
pueblo de conocer la variedad y riqueza de la cultura cubana
y universal.
Ø
Incremento de bibliotecas, galerías y museos.
Ø
El rescate de los medios de difusión masiva y su gradual
transformación.
Ø
Relevantes logros en el terreno de la creación artística
como el surgimiento de la Escuela Cubana de Ballet y el
desarrollo de la gráfica nacional.
En la actualidad, la Revolución se propone la continuación
del desarrollo de una cultura general integral en toda la
población, asumida como línea de política cultural esencial,
refrendada en congresos de creadores, periodistas,
científicos, educadores y de organizaciones y organismos
diversos que representan el amplio tejido social de la
población cubana.
Los elevados índices educacionales en Cuba, donde las
manifestaciones del arte ya forman parte del currículo
estudiantil desde el primer grado de la enseñanza primaria,
permiten decir que el pueblo cubano en su totalidad y de
manera integral avanza con pasos acelerados hacia la
materialización del legado universal del Apóstol de la
Nación Cubana, José Martí, cuado dijo: “Ser cultos es la
única manera de ser libres”. |