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 50 años de Revolución Cubana-Capítulo IX

BLOQUEO ECONOMICO, FINANCIERO Y COMERCIAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA CONTRA CUBA

(CUARTA PARTE Y FINAL).

 

 

Las medidas de recrudecimiento en vigor desde el 2004 y su impacto en el disfrute de los derechos humanos.

Una de las más graves consecuencias de la política de bloqueo contra Cuba y de las últimas medidas de recrudecimiento, está en el peligro que estas plantean al disfrute del pueblo cubano de su derecho a la libre determinación.

Para adelantar sus objetivos de dominación a la Isla, la administración Bush no repara incluso en violar de manera flagrante el derecho constitucional de los ciudadanos estadounidenses de viajar libremente a un país con el cual los Estados Unidos no está en guerra – al menos no la ha declarado públicamente –, consagrado también en el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que constituye una obligación jurídica para los Estados Unidos, en calidad de Estado parte de ese instrumento internacional. Peor aún, se pisotea groseramente el derecho de los cubanos que residen en la potencia del Norte, a visitar a sus familiares en su país de origen.

Profundizando al respecto, la Asamblea General de la ONU, mediante su Resolución 59/203, titulada “Respeto del derecho a la libertad universal de viajar e importancia vital de la reunificación de las familias”, aprobada en diciembre de 2004, exhortó “a todos los Estados a que garanticen la libertad universalmente reconocida de viajar a todos los ciudadanos de otros países que residan legalmente en su territorio”.

En enero de 2005, trascendió que la OFAC ha venido interpretando las regulaciones sobre los viajes a Cuba de modo tal que a los propios ciudadanos norteamericanos no se les permite participar en reuniones en Cuba que sean patrocinadas y organizadas por agencias de la ONU, salvo que obtengan previamente una licencia.

A partir del año 2000 el volumen de los viajes a Cuba de cubanos residentes en el exterior había tenido un crecimiento estable y alcanzó en el 2003 la cifra record de 167 710; de ellos, 115 142 viajaron directamente desde EEUU.

Las medidas adoptadas por el gobierno de Bush contra la familia cubana, a partir del segundo semestre del 2004, tuvieron ese año un efecto muy negativo y las visitas de cubanos residentes en Estados Unidos se redujeron a 57 145, para una disminución del 50,9 % en comparación con el 2003. Aunque en el 2005 se produjo una ligera recuperación y al finalizar el año habían viajado a Cuba, directamente desde EEUU, 62 269 cubanos residentes en ese país, las medidas contra la familia cubana de la Administración Bush siguen teniendo un impacto desfavorable, negándole a los cubanos, el derecho a encontrarse con sus familiares. Por sólo apuntar una de las más crueles restricciones impuestas, los viajes que cubanos residentes en Estados Unidos antes podían hacer cada año para visitar a sus familiares en la Isla, ahora sólo pueden hacerlo cada tres años.

Los estadounidenses igualmente han visto afectados sus derechos por la política anticubana de la administración Bush. En el 2004 viajaron a Cuba 48 591 ciudadanos de ese país, mientras que durante el 2005 sólo nos visitaron 35 003, lo que significó una disminución del 28 %.

Esa misma resolución pidió a todos los Estados que permitan “el movimiento sin restricciones de las remesas financieras que los ciudadanos de otros países que residen en su territorio envíen a sus familiares en el país de origen”.

La Asamblea General también resolvió mediante ese mismo texto, exhortar a todos los Estados a que se abstengan de promulgar disposiciones, o deroguen las que estén vigentes, concebidas como “medidas coercitivas que establezcan un trato discriminatorio contra migrantes legales, se trate de individuos o grupos, al redundar en detrimento de la reunificación de las familias y del derecho a enviar remesas financieras a sus familiares en el país de origen”.

Actualmente, el Gobierno de Estados Unidos ha adoptado todas las medidas para privar a Cuba de ingresos absolutamente legítimos, obstaculizando todo envío de remesas, apelando incluso al inhumano procedimiento de prohibir o dificultar al máximo a residentes de ese origen en Estados Unidos las visitas a familiares cubanos.

Numerosos ejemplos recientes, algunos de los cuales se exponen a continuación, revelan el propósito de la administración Bush de poner freno al intercambio académico, científico, cultural y deportivo entre los pueblos de Cuba y Estados Unidos, lacerando así sus derechos.

Se viene obstaculizando sistemáticamente la participación de científicos cubanos en reuniones y eventos científicos internacionales, algunos de ellos multilaterales, al no otorgárseles el visado de entrada a los Estados Unidos.

Los viajes de estudiantes norteamericanos al país se han reducido al mínimo desde la promulgación en 2004 de las medidas adicionales de prohibición de viajes a Cuba. A la ONG norteamericana MEDICC, se le retiró la licencia de viajes que otorga el Departamento del Tesoro. Dicha organización ofrecía anualmente cursos en Cuba para 200 estudiantes y profesores en medicina, enfermería y salud pública.

El Gobierno de Estados Unidos impidió la participación de científicos y académicos norteamericanos en varios encuentros científicos y eventos celebrados en Cuba.

 

La negativa a conceder licencias y/o al levantamiento de barreras y obstáculos administrativo-burocráticos a programas de intercambio de universidades de Estados Unidos con la Universidad de La Habana, así como la prohibición de viajes a Cuba de estudiantes y profesores de EEUU., si bien ha sido una práctica permanente de diversas administraciones estadounidenses durante más de 40 años, ha alcanzado niveles de irracionalidad con las autoridades actuales.

En el período se cancelaron 6 programas de semestre para estudiantes norteamericanos en la Universidad de La Habana, que eran coordinados por entidades tales como: Center for Cross Cultural Studies; Council for International Educational Exchange; Institute for Study Abroad-Butler University; School for International Training; Lexia International y Crucero Semestre en el Mar. Comparando el curso académico 2004-2005 con el curso anterior, se constata que la matrícula para los programas coordinados por los cinco centros listados anteriormente descendió en 253 estudiantes, o lo que es igual, el número decreció en más de 15 veces.

En el caso específico del Crucero Semestre en el Mar, en el curso académico 2003-2004 este programa trabajó con la Universidad de la Habana en dos ocasiones. En ellas se involucraron 1,322 estudiantes y profesores. Dado que fue cancelado el programa, en el actual curso académico ningún estudiante o profesor asociado a este programa pudo viajar a Cuba.

De mayor impacto resultaron las afectaciones para la Universidad de La Habana por concepto de Proyectos de Investigación cancelados o no iniciados, a pesar del interés manifestado por la contraparte estadounidense.

 

Las recientes restricciones a los viajes educacionales, científicos, deportivos y de intercambio académico de ciudadanos e instituciones norteamericanas con homólogas cubanas, violan un número significativo de derechos de los pueblos cubano y estadounidense, reconocidos todos en la Carta Internacional de Derechos Humanos.

Entre los derechos que han sido transgredidos podría citarse la libertad de opinión y expresión (Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y del Pacto de Derechos Civiles y Políticos), en virtud de la cual todo individuo tiene el derecho, sin limitaciones de fronteras, a buscar, investigar y recibir informaciones y opiniones y “los beneficios que derivan del fomento y desarrollo de la cooperación y de las relaciones internacionales en cuestiones científicas y culturales” (Párrafo 4 del Artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

La administración Bush con sus medidas del 6 de mayo de 2004 actuó claramente en contra del Artículo V de la Declaración de los principios de la cooperación cultural internacional, adoptada por la UNESCO el 4 de noviembre de 1996, que reconoce que “la cooperación cultural es un derecho y un deber de todos los pueblos y todas las naciones, los cuales deben compartir su saber y sus conocimientos”.

Las nuevas medidas de bloqueo y de verdadera guerra económica total, no sólo agravan los obstáculos que la política anticubana de sucesivos gobiernos estadounidenses ha planteado a la plena realización por el pueblo cubano de su derecho al desarrollo, consagrado en la Declaración de igual nombre adoptada por la Asamblea General mediante su resolución 41/128 del 4 de diciembre de 1986 y reafirmado por consenso en la Declaración y Programa de Acción de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de 1993, sino que constituyen una criminal violación de la disposición establecida en el párrafo 2, del Artículo 1, común a ambos Pactos Internacionales de Derechos humanos, que establece que “en ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.

Aunque por el momento, entre las medidas anticubanas aplicadas por Washington desde el 30 de junio, no están incluidas nuevas reducciones a las ya limitadas cantidades de dinero que un cubano residente en los Estados Unidos puede enviar a sus familiares en Cuba – discriminación que sólo afecta a los cubanos, entre todas las nacionalidades de migrantes legales que existen en ese país –, sí ha quedado claro que se reducirán significativamente las categorías de familiares que podrán recibir remesas.

En franca violación de varios artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos –en particular el 19, 20 y 21, que consagran las libertades de opinión y asociación y el derecho de toda persona a participar en el gobierno de su país–, se prohibió a los cubanos residentes en los Estados Unidos el envío de remesas y paquetes a sus familiares en Cuba, si estos son “funcionarios del gobierno o miembros del Partido Comunista”. En el colmo de la irracionalidad, se podrían presentar casos de ancianas de avanzada edad que viven en la Isla, y que tendrían que renunciar a sus derechos políticos para poder aspirar a continuar recibiendo remesas de un hijo que resida en los Estados Unidos.

La entrada en vigor de las nuevas medidas anticubanas, el 30 de junio de 2004, marcó una nueva etapa cualitativa en la política de hostilidad, bloqueo, agresiones y violaciones masivas, flagrantes, sistemáticas y premeditadas de los derechos humanos del pueblo cubano por las autoridades de los Estados Unidos, agravando significativamente la entidad de actos que califican como Delitos de Genocidio, en virtud del inciso b), del Artículo II, de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. En ese inciso del Artículo II de la Convención, se definen como delitos de Genocidio los actos de “lesión grave a la integridad física o mental” perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

Como digna expresión de la vocación humanista del pueblo cubano, mientras el gobierno de Washington insiste en dañar el bienestar y la salud del pueblo cubano, el 21 de junio de 2004, el presidente cubano Fidel Castro ofreció públicamente al gobierno norteamericano la posibilidad de atender gratuitamente en la Isla, en cinco años, a 3000 ciudadanos estadounidenses pobres, la misma cantidad de personas que murieron en los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, en septiembre de 2001.

Asimismo, el 30 de agosto de 2005, el Ministerio de Relaciones Exteriores transmitió un mensaje de nuestro gobierno informando la disposición de Cuba a enviar personal de salud y 3 hospitales de campaña a las zonas afectadas por el huracán Katrina en los Estados Unidos. En enero pasado, también se comunicó la disposición de recibir a 150 mil estadounidenses para ofrecerle tratamiento en salud.

Cuba confía en que una abrumadora mayoría de gobiernos de todo el mundo, como lo hacen los pueblos y las personas dignas y honestas de las más diversas latitudes, siga reconociendo la importancia vital de oponerse a la continuidad de una ilegal política de hostilidad y agresiones unilaterales, que socava los cimientos mismos del multilateralismo.

Embajada de Cuba, Egipto 30-08-2008


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